Inicio del proyecto. Separación. Expresión de la personalidad particular.

15 de Mayo, 2012 por Josep Lluis Perez
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Los tres primeros años, del 86 al 89, nos dedicamos a la instalación del viñedo, aterrazar, plantación, instalación de espalderas, construcción de la bodega común en Gratallops… En el 1989 hicimos la primera vendimia que no nos entró en la Denominación de Origen porque la vendimiamos a 12,5º. Creo recordar que fue por las recomendaciones de los técnicos del Departamento de Agricultura, que nos decían que utilizáramos las variedades mejorantes (Merlot, Cabernet…) y que no debíamos hacer demasiado grado, así como los vinos de Rioja, que se vendían muy bien…
Esta primera sacudida nos hizo repensar el Proyecto, nosotros queríamos que nuestros vinos fueran aceptados dentro de la Denominación de Origen, queríamos que nuestro trabajo repercutiera positivamente en la comarca. Aprendimos la lección, o nos adaptábamos a la normativa de la DO Priorat o íbamos a hacer vino a otra parte. También nos dimos cuenta que para producir un vino excelente, la uva tenía que estar madura y aún me acuerdo de las uvas de Garnacha rosada que separábamos porque no tenía la calidad que queríamos. Todo esto durante los tres primeros años.

Cuando en el año 1992 nos separamos los socios integrantes del proyecto inicial, para buscar cada uno su propio camino, yo noté una sensación de libertad. Inconscientemente al estar juntos, no podía plasmar mis ideas y hacer asumir algunos riesgos a los demás. Por otro lado, René sabía mucho de vinos y yo estaba empezando y tenía que aprender mucho todavía. Estoy convencido que la separación fue un paso muy acertado, porque cada uno de nosotros tenía y tiene un carácter propio y diferente y así lo pudimos transmitir al vino. Lo cual diversificó y enriqueció la oferta de vinos.

Yo tenía necesidad de empezar mi línea de vinos. Pero para conseguirlo no lo podía hacer de cualquier forma, soy biólogo y mi formación académica es científica. Por este motivo, durante toda mi vida profesional estoy buscando la justificación de lo importante que es la aplicación de la Metodología Científica en pro de la calidad de los vinos. Y tengo la impresión que la producción de los grandes vinos está reñida con la ciencia. Parece que los términos “ciencia” y “técnica” solo se pueden relacionar con los vinos tecnológicos y comerciales. Solo si se trabaja según la tradición y como lo hacían los antepasados, se puede entrar en el círculo de los vinos míticos…

Perdonad, pero no estoy de acuerdo. Creo que la evolución de nuestros conocimientos la podemos comparar a una carrera de relevos, donde cada generación debe aportar mejoras que éstas servirán para las generaciones futuras. Esto es lo que justifica nuestro grado intelectual como personas.
En una ocasión escuché una charla de una persona propietaria de una bodega muy nombrada en nuestro país, bodega que se merece todo el respeto por sus buenos productos y por su trayectoria a lo largo del tiempo. Atribuía la excelencia de ciertos vinos al lugar de procedencia, a la finca de origen escogida por alguna orden monástica del medievo, también cantaba las excelencias del clima de aquel lugar en concreto. Incluso llegó a decir que el enólogo debe ir con mucho cuidado de no estropear lo que la naturaleza le ofrece. La verdad es que esto manifiesta un desprecio de toda participación humana, y un querer atar absolutamente la calidad a la finca. La finca tiene importancia claro, nadie lo ignora, pero el hombre es quien tiene la inteligencia y la sensibilidad, es quien decide y ejecuta.

A pesar de ello, sabemos que no todo el mundo piensa así y sí hay personas que son fundamentales y que han aportado mucho a la evolución de la viticultura. Encontré muy interesante un escrito muy antiguo del propietario de la Romanée Conti en la Borgoña. Y aunque la finca con un suelo y clima concretos confiere a los vinos unas características determinadas, podemos ver su voluntad inagotable en hacer lo imposible para obtener vinos de calidad.

La proposición

26 de Abril, 2012 por Josep Lluis Perez
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A mitad de curso del año 1985, René Barbier y Carlos Pastrana me vienen a ver al Colegio de Formación Profesional en Falset, donde estaba dando clases, para proponerme participar en el Proyecto que estaban gestando.
El Proyecto consistía en: Producir vinos de gran calidad, caros, pero sostenibles para la zona del Priorat.
La justificación de lo que René acababa de exponer, respondía a su clara visión sobre:
- El potencial de vinos que se podían producir en la zona
- El elevado coste de producción, tanto en la instalación del viñedo como los trabajos anuales vitivinícolas.
- La respuesta de los expertos en comunicación sobre el tema de vinos.

En la exposición que René hizo sobre el Proyecto, se notaba que lo había reflexionado durante largo tiempo, no era un pensamiento esporádico que le había venido así de pronto.
Él sabía que la orografía de la zona respondía a una viticultura de montaña, que el suelo de pizarra era un suelo primario, poco profundo, pedregoso y con muy poca capacidad de retención de agua, además de la escasa pluviometría entre los meses de junio a septiembre. Este cúmulo de parámetros hace que los suelos del Priorat sean poco fértiles y en consecuencia poco productivos. Por lo tanto, si los costes de producción serían elevados, los vinos deberían venderse caros. Pero, no era el coste de producción lo que marcaría el precio sino, su calidad.
¿Podremos hacer vinos cuya calidad esté a la altura de los precios?” René nos afirmó con rotundidad: “¡Sí!

La propuesta llevaba implícita toda una serie de condicionantes, que yo tenía que aceptar si quería participar en dicho Proyecto:

1. Que me responsabilizara de la parte técnica vitícola y enológica
2. Que me comprara una finca y la plantara
3. Que participara en la construcción de una bodega común
4. Que la producción de todas las fincas, por el momento, se elaboraría toda conjuntamente produciendo un solo vino, pero que cada cual tendría su propia etiqueta, vendiéndose como de cosecha propia. Esto se haría, en espera, de que la producción de cada socio fuera suficiente como para elaborarse por separado.
5. Que el precio de la botella sería de 1.500 pessetas (9 € al cambio, ¡estamos hablando del año 1985!) igual para todos y por lo tanto, la calidad del vino tendría que corresponder al precio.

René nos decía, que los vinos que pueden ser considerados por los profesionales de la crítica, son los vinos de precio elevado, pero claro tienen que ser de una calidad excepcional, de otra forma, no tienen estabilidad en el mercado.

Yo acepté el reto, aunque un escalofrío recorrió mi cuerpo de arriba a abajo, del miedo que sentí al decir que sí. Al mismo tiempo, me sentí halagado al escuchar la proposición. Estaba dispuesto a darlo todo, pues estaba muy vinculado al Priorat a través de mis alumnos de la escuela de Enología. Yo padecía como el que más, la despoblación de los pueblos de la zona por la huída de los jóvenes a la capital, justificada por la imposibilidad de ganarse la vida dignamente.
La verdad es que sentí un gran placer al poder participar en la odisea de recuperación de esta comarca agreste, pero con una fortísima personalidad.

Hay que situarse, a mediados de la década de los ochenta, cuando el vino en la gastronomía era un elemento más, podríamos decir, como el vino de mesa actual, que tiene que ser bueno, pero a precio asequible, como un producto alimenticio más. No teníamos tradición, ni en la producción ni en el consumo del tipo de vinos que nos hablaba René.
En España sólo se conocía Rioja, para vinos y Penedès para espumosos. Había cultura de vino de mesa, pero no teníamos cultura de vino de calidad, muy pocos eran los que conocían los grandes vinos y eran capaces de pagar un precio elevado por ellos.
Cuando salí por primera vez a vender mi vino en el 91, fui a una tienda especializada en Tarragona, y cuando dije el precio al propietario de la tienda, me dijo que si estaba loco, que el vino del Priorato a granel estaba a 100 pesetas el litro y que como máximo los embotellados estaban a unas 400 pesetas pero no a 1.500 pesetas!

Tuvimos que esperar hasta el año 92, que empiezan a darse cursos para sommeliers y se van formando las asociaciones provinciales de éstos. Se empiezan a dar cursos de degustación y se pone de moda la cultura del vino. Tenemos que estar muy agradecidos a las personas que promovieron dicha especialidad, porque sin ellos nuestros esfuerzos para poner vinos de calidad en el mercado, hubiera sido imposible. Hubiéramos fracasado en nuestro propio país, mientras que en el extranjero donde sí había cultura de vino nos recibieron muy positivamente.

Experiencia sobre el Reparto del Vigor mediante una poda correctiva (I)

23 de Abril, 2012 por Josep Lluis Perez
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Los conceptos sobre el vigor que hemos explicado anteriormente, adquiridos durante varios años en experiencias y comprobaciones puntuales, los hemos querido ampliar y sistematizar en un estudio más cuidadoso sobre la Garnacha. Es un trabajo que ha realizado Jolette Steyn como trabajo de final de curso del Master Vintage Internacional y leído en la Escuela Superior de Agricultura de Angers (Francia), el 12 de octubre del 2011.
Este estudio se ha realizado en una parcela muy heterogénea donde los años precedentes se dejaban entre 15 y 25 yemas por cepa. Como consecuencia de la heterogeneidad en cuanto al vigor de las cepas, unas, las más vigorosas se tenían que despuntar 2 o 3 veces en cambio los sarmientos de las más débiles no alcanzaban los 50 cm de largo. Debido a esto decidimos aplicar el concepto del reparto del vigor.

Descripción de la parcela
- 1.473 cepas de 17 años: Garnacha tinta y Garnacha peluda mezcladas
- Marco de plantación: 1,20 m x 2,50 m
- Densidad: 3.300 cepas/ha.
- Formación: en lira o doble brazo

Bancal Gran

Objetivo
Repartir el vigor de cada cepa entre sus sarmientos.

Metodología
1. En la poda de invierno, se podaron todas las cepas y se pesaron los sarmientos de cada una. En cada cepa se colocó una etiqueta con:
- El peso total expresado en gramos
- El cociente de dividir el peso total (g) /50 (que es el peso (g) de la madera de un sarmiento de aprox. 1,20m y 10mm de diámetro) = nº de yemas a dejar en cada cepa
2. En la poda de primavera, se ajustó dejando el número de sarmientos calculados en la etiqueta.
3. Semanalmente se midió el crecimiento vegetativo de los sarmientos, a partir de que los sarmientos alcanzaron los 60 cm del alambre de formación y hasta el paro vegetativo (desde el 17 de mayo hasta el 7 de julio).
4. Se procedió a hacer 4 grupos de vigor:
Grupo I: cepas con vigor de 100g a 349g (vigor bajo)
Grupo II: cepas con vigor de 350g a 649g (vigor medio)
Grupo III: cepas con vigor de 650g a 999g (vigor medio-alto)
Grupo IV: cepas con vigor de 1000g a 2000g (vigor alto)

Os continuaremos explicando los resultados en la segunda parte del artículo.

Personas clave en el panorama del vino en España

23 de Enero, 2012 por Josep Lluis Perez
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No quiero hacer un repaso de quien ha contribuido en el aumento de la calidad del vino español. Hay muchísimos productores y enólogos y por suerte cada vez más, que buscan la calidad y aportan sus conocimientos y su buen hacer. Solo quiero recordar aquí a tres de los grandes los cuales admiro profundamente, y han sido claves en las décadas de los 80 y 90.

En la década de los 80, de visita a Rueda y Ribera del Duero, me dieron a probar un Pesquera, que encontré buenísimo. Por aquel entonces aún no era conocido. ¡Qué estructura y equilibrio! Maduro, con taninos elegantes, profundo, largo. Me sorprendió por estar en la línea de lo que entonces estábamos buscando en el Priorato, hacer vinos de uvas maduras.
Cuando tuve la ocasión de hacer una visita a Pesquera la aproveché. Alejandro Fernández me paseó por sus viñas contándome sus nuevos proyectos, una nueva plantación que estaba haciendo a más de 1.000 m. de altitud. A todo esto, en mi cabeza rondaba la pregunta del millón, que al final se la hice. Oye Alejandro, ¿que criterio tienes para elegir la fecha de la vendimia? ¡Toma, yo hago como mi padre hacía, después de la Pilarica! Su respuesta me confirmó el estado de madurez de la uva, que se expresaba en su vino.
En otra ocasión, estando en tertulia con unos enólogos, salió el tema de lo que hacía Alejandro durante la vendimia. Explicaban (así como riéndose…): Alejandro llega a la viña, coge un grano de uva de aquí y otro de allá, los aplasta, se frota las manos con ellos y según ve, les dice que continúen vendimiando o les cambia de viña. Los enólogos comentaban que Alejandro se fiaba más del tacto manual con las uvas que del seguimiento analítico. A mí, este comentario me dejó boquiabierto, pues esta práctica nos dice, con mucho rigor, lo mismo que la analítica sobre de madurez fenólica, ya que si las manos se te tiñen de rojo y se quedan pegajosas, seguro que las células hipodérmicas ya han empezado la lisis y el nivel de azúcar ya es suficiente para la vendimia. Eran extraordinarias las observaciones que había hecho su padre y que representaban las conclusiones de aquella época.

Otro personaje de los ochenta es Fernando Remírez de Ganuza. En su empeño en busca de la calidad, descubrió la diferencia de concentración (de taninos, color, aromas, polifenoles…) que hay entre los hombros (parte superior del racimo) y la punta inferior, en un mismo racimo de Tempranillo. De manera que, aprovechando las características de estas uvas, corta por la mitad cada racimo. La parte superior la aprovecha para elaborar los reservas y las puntas las utiliza para la elaboración de vinos jóvenes.
También ha puesto a punto un sistema de prensa estática, colocando una bolsa de agua, sobre el orujo ya escurrido. Lo deja un tiempo a la presión del peso del agua, que contiene la bolsa, así es un prensado estático sin gasto de energía. Con una presión suave y con un tiempo más largo, logra extraer lo mejor del escurrido de las pieles.
Creo que estas acciones demostraron un inconformismo rebelde e inconsciente, al no querer dejar a su zona en la estacada. Apostaron por el esfuerzo económico e intelectual, creando vinos, que con el tiempo, se han situado entre los mejores.

No sé si Mariano García habrá inventado algo o no, lo que si sé es que con su experiencia, sus conocimientos y su gran sensibilidad ha aportado muchísimo al aumento de la calidad de los vinos. Cuando encuentra una viña que puede dar calidad, no le importa que esté dentro de una zona con DO o fuera de ella. Demuestra que conoce el viñedo y su entorno, sabe como tratar la uva para producir grandes vinos, sabrosos, robustos y elegantes. Vinos que nos hacen disfrutar. Sello inconfundible de Mariano García.
Probablemente sea el enólogo más respetado y conocido en España. Nos transmite a todos los profesionales del vino, una gran fuerza de superación.

Desde aquí mil gracias por vuestra aportación y un abrazo para los tres.

En el Arte no valen las estirpes

16 de Enero, 2012 por Josep Lluis Perez
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La Revolución Francesa acabó con la Monarquía en Francia, pero es extraño ver que, después de todo, aún han quedado residuos allá en los subconscientes de algunos ámbitos. Lo podemos observar, por ejemplo, en la defensa a ultranza que hacen del “Terroir”. La calidad de los grandes vinos que producen, los imputan al suelo y al clima, éstos, claro, prevalecen por los años de los años como una continuidad monárquica. Además, en algunos casos, añaden al suelo un “Don sagrado”, donde la calidad es consecuencia de la actuación de los monjes, ya que éstos, son una representación del cielo en la tierra.

Estoy convencido de que esto durará mientras duren las generaciones presentes, pues en los grandes vinos pasará como en la cocina, que hasta hace poco los restaurantes famosos, eran donde se podía disfrutar de una cocina excelente. Pero, ¿que pasa hoy? que no tenemos interés en ir a comer a un restaurante clásico de renombre, hoy buscamos a éste o aquel cocinero, que son los auténticos artistas, los que buscan sin cesar el equilibrio y la armonía en el plato. Además de explosión de aromas y una gran diversidad de texturas, sin olvidar naturalmente la calidad de los productos. Hoy somos mucho más exigentes que antaño y eso es debido a la evolución social, evolucionamos conjuntamente y aunque, a veces, creamos que antes todo era mejor, incluidos los placeres de la comida y el vino, nos equivocamos.

Es interesante observar, como el hombre se aferra a continuar en este mundo, aunque desaparezca con su muerte individual. Es ridículo atribuir al medio, la exclusividad de lo particular. El ARTE es patrimonio del individuo, de lo singular. El colectivo induce a una tendencia, pero nunca lo puede sustituir. El descendiente de un creador de arte no tiene porque ser artista. Se puede transmitir una manera de trabajar pero el espíritu creativo se lleva dentro, se tiene o no se tiene.

Creo que es importante matizar que el medio, el terroir (suelo y clima), tiene una influencia directa sobre la “tipología” del vino. Esto nos abre un camino enormemente extenso, para todos aquellos que tenemos vocación artística en la creación de nuevos vinos. Pero en un vino “grande” hay un plus de excelencia que no es patrimonio de ninguna “saga”, es propiedad del artista que lo ha hecho. Cada uno se lo tiene que ganar, aquí no valen las estirpes ni la realeza.

La clave está en repartir el vigor de la cepa

09 de Enero, 2012 por Josep Lluis Perez
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Los estudios de estos años nos han llevado a comprender cuales son las acciones que tenemos que hacer en el cultivo de la viña, para que sus sarmientos no sean gruesos. La base de este principio está en el REPARTO DEL VIGOR.

- El vigor de una cepa lo podemos definir de forma simplificada, como el peso de la madera (sarmientos) que produce, en el transcurso de un ciclo vegetativo.

- La capacidad productiva o vigor de una cepa es más o menos constante si los parámetros externos que lo definen no cambian en el curso del tiempo. Pero, en cambio el número de sarmientos, que dejamos en la poda, pueden variar, según el criterio utilizado.

- El vigor, es decir, la capacidad de producir madera, se va repartiendo o “gastando” a medida que los sarmientos crecen. Es decir, si el peso de todos los sarmientos de una cepa es la expresión de su vigor, con el hecho de dejarle más o menos sarmientos, estamos repartiendo el vigor. Si le dejamos muchos, crecerán poco. Si le dejamos pocos, crecerán mucho.

Reparto del vigor

Ejemplo en una cepa que tiene un vigor de 500: “El peso de todos sus sarmientos es de 500 gramos”

- Si en la poda le dejamos 10 sarmientos (500/10) cada uno de los 10 sarmientos pesarán 50g y medirán 1,20m de largo aprox. El diámetro será de aprox. 8-10mm.
- Si en la poda le dejamos 5 sarmientos (500/5) cada uno de los 5 sarmientos pesarán 100g y medirán más de 2m de largo. El diámetro será mucho más grueso.
- Si en la poda dejamos 20 sarmientos (500/20) cada uno de los 20 sarmientos pesarán 25g y medirán aprox. 0,60m de largo y tendrán un diámetro muy fino.

La longitud la hemos comprobado midiendo y pesando sarmientos de diferentes dimensiones y en diferentes variedades. Podéis consultar cómo lo hicimos en éste artículo.

En definitiva, lo que queremos es que los sarmientos tengan un diámetro de 8-10mm y que crezcan aprox. 1,20m y no más, para no tener que despuntar. O sea, que nos interesan sarmientos que pesen aprox. 50g.

Conclusión: Repartimos el vigor dividiendo el peso de la madera podada por 50g y tendremos los sarmientos que le tenemos que dejar a la cepa, para que éstos tengan unas buenas características morfológicas y nos dé uva de calidad.

El vino en el mundo

02 de Enero, 2012 por Josep Lluis Perez
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En la década de los ochenta, había un tumulto de ideas inconformistas venidas de todas las zonas vitícolas del país. Veníamos de una década en la que la demanda de los vinos a granel había disminuido. España, que era el país que más vino de este tipo producía, entró en una época de crisis de venta y acumulaba excedentes.

La causa fue, principalmente, la aplicación de la tecnología en los países nórdicos. Por un lado añadían azúcar para aumentar el grado y también empezaron a utilizar la fermentación en caliente, de una parte de la cosecha, para aumentar la extracción del color. Esto hizo que ya no necesitaran importar tanto vino del sur.

La reacción fue colectiva en toda España. Se empezó a plantar y a reinjertar las llamadas variedades mejorantes como las Cabernet, Merlot, Chardonnay y otras… Por todos los lugares crecían bodegas, los propietarios de las cuales no venían de una saga profesional del vino, sino que procedían de otros sectores, pero que no aceptaron que su zona perdiera potencial económico. Aquel momento fue extraordinario! Con algunos de los ex-alumnos de la escuela de Formación Profesional de Falset, que ya habían terminado los estudios, fuimos a plantar, cepas injertadas de Francia a las zonas de Rueda, Ribera del Duero y otras. En estas zonas de Castilla, se aprovechaban los terrenos, hasta entonces con remolacha, para grandes plantaciones de viñedo.

Fue entonces cuando el famoso Robert Parker escribió, que había encontrado el “Petrus español” refiriéndose al vino Pesquera de Alejandro Fernández. Esto fue una inyección de moral para todos aquellos que teníamos puestas muchas esperanzas en nuestros incipientes proyectos. Al Sr. Parker se le ha criticado mucho, pero creo que nos vino a decir, que vinos de calidad se pueden elaborar donde el hombre se lo proponga (dentro de ciertos límites claro está), y que los grandes vinos no son patrimonio de las regiones clásicas de Europa, como hasta entonces se había creído.

Italia 1985

No obstante, sí queremos remarcar, la importancia que han tenido estas zonas, como Burdeos o Borgoña, en el desarrollo de la calidad de los vinos en el mundo. Nosotros, en esa época, visitamos continuamente todas las regiones vitivinícolas europeas. También con nuestros alumnos de la escuela de Enología y tal como hemos explicado en nuestro anterior artículo, por la forma en que lo hicimos y por el momento en que nos encontrábamos, hicieron una mella muy positiva en cada uno de nosotros.

Que las viñas vigorosas no pueden producir uvas de calidad?

27 de Diciembre, 2011 por Josep Lluis Perez
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Este tópico está muy extendido, pero en Mas Martinet hemos trabajado mucho sobre este concepto que siempre me ha preocupado. Hace años que estamos estudiando la forma de ayudar a las cepas vigorosas para que produzcan uvas de buena calidad.

1. Sabemos que el medio actúa sobre su código genético, adaptando la fisiología en función de los cambiantes factores climáticos y del suelo.

Es evidente, que en un suelo fértil la cepa crecerá mucho más que en suelo pobre, y sus frutos se desarrollarán mucho más, pero serán menos sabrosos, tendrán un contenido más ligero.

1ª conclusión: En suelos de diferente fertilidad, se producen uvas con diferentes características.

2. Sabemos que la morfología de la uva es un factor determinante, que influye en el nivel de calidad de los vinos. Es decir:

- Los racimos no compactos, con granos sueltos, tienen una maduración homogénea en todo su conjunto. Esto es una condición importantísima para lograr calidad en los vinos.

- Los racimos compactos, con granos apretados, tienen una maduración muy heterogénea. Los granos exteriores maduran
mucho antes que los que se encuentran en el interior del racimo. Con este tipo de uvas, es muy difícil conseguir vinos excelentes.

2ª conclusión: La morfología de la uva influye en la calidad del vino elaborado.

Partiendo de estas deducciones, ¿cómo podemos pues, conseguir que las cepas produzcan uvas con granos sueltos?

3. Hemos observado que los sarmientos que tienen un diámetro pequeño, por regla general, producen racimos pequeños y con granos sueltos.

Hemos hecho un estudio estadístico buscando la relación entre el diámetro del sarmiento y la morfología de la uva y hemos encontrado que:

3ª conclusión:
- Sarmientos que tienen entre siete y diez milímetros de diámetro producen, en un porcentaje muy elevado, uvas con los granos sueltos y de tamaño mediano y pequeño.
- Sarmientos con diámetro más de 12 milímetros, producen en su mayoría, racimos grandes y compactos.

Visto esto, debemos conseguir que los sarmientos no superen los 10 mm de diámetro.

¿Como lo podemos hacer? Os lo explico más adelante.

La llegada

19 de Diciembre, 2011 por Josep Lluis Perez
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En el año 1981 y después de una larga estancia, como profesor de Ciencias Naturales y Biología, en el colegio Viaró de Sant Cugat del Vallès, Montse y yo decidimos trasladarnos a la zona rural del Priorato y trabajar en un colegio de Formación Profesional en Falset. Sentía haber terminado con una etapa más de mi vida, una etapa en la que aprendí la profesión de enseñar y donde en ese colegio disfruté muchísimo durante los ocho años en que estuve. Pero yo quería volver a mis orígenes rurales, sentía la necesidad de vivir y compartir los problemas y el día a día de la zona rural y porque no, aportar mi grano de arena para mejorar el futuro de los jóvenes viticultores. Será porque viví los años de mi juventud en un pueblo pequeño y me conozco muy bien los problemas que atañen a los agricultores.

Cuando nos trasladamos a Falset, al contrario de lo que sucede hoy día con la mayoría de la gente que de casi todos los rincones del mundo llegan al Priorato, no estaba en nuestra mente dedicarnos ni a la viticultura, ni a la elaboración de vino. Montse, bióloga de formación al igual que yo, se dedicaría como profesora de ciencias, mientras que sobre mí recaería el cargo de Director Técnico. En esta aventura también nos acompañarían nuestros hijos: Sara, Núria y Adrià. Jordi nacería tres años más tarde.

El Priorato, una comarca interior y agreste, pero con una gran personalidad, no ofrecía a principios de los 80 demasiadas expectativas de futuro y la mayoría de jóvenes, abandonaban sus pueblos a la mínima oportunidad. La comarca necesitaba un plan, un proyecto de futuro, y como todo buen plan de futuro, éste tenía que pasar por la educación y la formación. Y el plan llegó. En el año 1982, el Sr. Jaume Ciurana i Galcerán entonces Director del INCAVI (Institut Català de la Vinya i el Vi), nos propone añadir una nueva especialidad de formación profesional de segundo grado, la Viticultura y Enología, con tres años de estudios. Era una especialidad de reciente creación, y en Falset fuimos los primeros de España en aplicarla. Podéis ver un álbum de fotos de los inicios de la escuela.

Como nosotros no conocíamos nada de la especialidad, tuvimos que contratar a profesores externos para que impartieran las clases.

En el año 1983 se construye al lado de la escuela el edificio destinado a la especialidad y en él, la bodega, el laboratorio, la sala de crianza y la sala de degustación. Nosotros (Montse y yo) nos dedicamos a estudiar como locos, a experimentar y, junto con los alumnos, a elaborar vino con las uvas producidas en el viñedo de la escuela. Este vino se vendía después y la mitad de los beneficios se invertía en la compra de nuevo material de laboratorio con el que realizar las experiencias, mientras que la otra mitad se destinaba para pagar parte del viaje de fin de curso. Estos viajes, estaban orientados, a visitar bodegas y viñedos de todas las regiones vitivinícolas más importantes de Europa. Cada año visitábamos una zona diferente, así viajamos a Bordeaux, Bourgogne, Piemonte, Champagne, Alsace, Rheingau, Valais y otras. En aquellos años no habían vuelos y hoteles baratos como los hay ahora, de internet nada de nada, o sea que nos las ingeniamos para que los viajes salieran lo más económico posible. Íbamos en autocar, nos llevábamos tiendas y dormíamos en campings. También venia con nosotros un cocinero (Rafel) que nos hacia la cena cada tarde al llegar al camping, después de hacer las visitas. Nos lo pasamos muy bien y lo más importante es que fue muy provechoso para los chicos.

Promoció 86/87

Quiero destacar la didáctica que utilizábamos. Una parte muy importante de los temas académicos pasaban a ser experimentales y demostrativos. Montábamos experiencias que realizaban los alumnos y las más significativas, las presentábamos a un concurso que convocaba la Generalitat de Catalunya dedicado a Investigaciones Escolares, el CIRIT, que conseguimos ganar en varias ocasiones. El dinero recibido por los Premios, también lo destinábamos para los viajes.

Enseñar me encanta y fueron unos años fantásticos en los que disfruté muchísimo. Para mí fue un privilegio poder aportar algo en la formación de aquellos jóvenes, ávidos de aprender, sus padres, viticultores de la comarca, desanimados por la situación pésima de la viticultura del momento y ellos sufriendo una metamorfosis que les llevó poco a poco a desear recuperar la viña vieja del abuelo, a hacer su propio vino y a desear en definitiva cambiar y resucitar el Priorato.

Anatomia del sarmiento

12 de Diciembre, 2011 por Jordi
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Después de la vendimia de 2007 realizamos un estudio para conocer las características físicas de los sarmientos de nuestras cepas, y poder comprender mejor el equilibrio de la planta a la hora de decidir el tipo de poda y también el clareo de racimos.

Entre las variedades Garnacha, Cabernet, Merlot y Syrah, seleccionamos al azar 96 sarmientos de varias medidas, de los cuales extraímos estos datos:
- Nº de hojas
- Superficie de hojas
- Longitud del sarmiento
- Peso del sarmiento
- Diámetro del sarmiento

Merlot

Haciendo la comparación entre variedades, el sarmiento de Garnacha es el que más pesa, el más gordo, y el que produce más superficie de hojas por una misma longitud de sarmiento. Por el contrario, el de Syrah es el que tiene valores inferiores en todos los aspectos. Y los sarmientos de Merlot pesan menos que los de Cabernet, aunque producen más superficie de hojas.

Pero lo que nos interesa es tener unos datos a los que referirnos, por lo que hicimos la media de los sarmientos de 120cm de longitud, que es la altura ideal para nuestro tipo de emparrado y obtuvimos los siguientes datos:
- longitud 120cm, peso 46g, diámetro 8mm en la base y superficie foliar 0,25m2.

En los parámetros de este primer estudio basamos nuestros siguientes trabajos sobre el vigor, poco a poco intentamos entender el comportamiento de las cepas y posteriormente llevamos a cabo un trabajo muy interesante sobre estos conceptos.